En calidad de viajero tu previsión y comportamiento no son los mismos que cuando disfrutas de la vida cultural de tu entorno. Por eso, aquí tenéis algunas recomendaciones o recordatorios para aprovechar mejor esa escapada.

Investiga las opciones

La calidad de tu viaje mejora exponencialmente cuando no te lo tomas como una gymkana de lugares y museos. Déjate sorprender por los museos que están fuera del circuito habitual. Puede que te interesen más que los típicos.

A quien madruga Dios le ayuda

¡Claro que hay museos imperdibles según el destino escogido! Si es ese el caso, te recomendamos que adquieras la entrada con antelación. Así evitarás pasarte el día haciendo cola o lo que es peor, ¡encontrarte con que ya no hay plazas para ese día! En cualquier caso siempre es mejor ir a primera hora para evitar la marabunta de mediodía.

Déjate llevar por el corazón.

O por tus gustos e intereses. No hay porqué seguir a la masa. Tu visita no es una colección de cromos, y seguro que disfrutarás mejor de la colección viendo ¡lo que más te gusta!

Batería de recursos.

Los museos están llenos de información (cartelería, QR, visitas guiadas, internet). Filtra la que más te interesa (accesos, áreas de descanso, guardarropa) y aprovecha los recursos en internet para hacer tuya la experiencia. Los grandes museos suelen tener una red wifi que ayuda en todo ello.

Hilvana recuerdos

Fuera de casa pierdes más el sentido del ridículo… al fin y al cabo nadie te conoce. Es la ocasión perfecta para hacer del #Museumselfie un arte y llevarte un recuerdo diferente de esa obra que tanto te ha gustado. Toma notas, ¡tanta información no se puede retener!. Eso sí, toda esa desinhibición que mantenga las normas de respeto con el resto de usuarios.

Imagen: Tourists II (1988) de Duane Hanson