Licenciada en Bellas Artes y en Geografía e Historia en la especialidad de Historia Medieval. Su actividad sigue los caminos paralelos de la pintura, la docencia y la investigación. Actualmente es profesora de Técnicas Artísticas y miembro del grupo de investigación Ars Picta (Anàlisi i Recerques Sobre Pintura i Iconografia Tardoantiga i Altmedieval) en la Universitat de Barcelona.

Nos atiende pese al revuelo de los últimos días de clase. Es la recta final y el último mes del curso! ¡si aprueban, claro!

En estos días aumenta la relación amor-odio de los alumnos con los profesores “separados o unidos” por una nota, ¿cómo es el ambiente de la clase y la conexión con los alumnos?

La clase es un microcosmos de situaciones que te encuentras en la sociedad. Con el nuevo plan “Técnicas artísticas” pasó a ser una asignatura de 1er año, así que te encuentras niveles altos y bajos de aprendizaje, gente que aún tiene el chip de bachillerato, gente que está motivada, pero también ves el desencanto, de la universidad o del momento que viven.

Una asignatura de 1º y cuatrimestral…

Sí…A ver, enseñar Técnicas artísticas es muy gratificante, pero el tiempo es limitado. Puedes estar introduciendo técnicas toda la vida y no hay tantas asignaturas en las que se habla de las restauraciones.

Es vital acercarse a una obra desde el punto de vista más empírico. Si en esta carrera no se incide en las técnicas o el estado de conservación de las obras no estás enseñando verdadera Historia del Arte. Algo complicado porque de la licenciatura al grado se han acortado mucho los tiempos.

Pese a lo complicado del sistema, ¿en cuatro meses se nota mucho el cambio en los alumnos?

Bastante! Ves el cambio incluso a nivel de resultados plásticos. Al principio hacen auténticos garabatos y al final hay una evolución propia. En cuanto a los contenidos, por ejemplo tienes el grabado que si no se hace no se entiende. Muchos alumnos después cuando van al museo intentan distinguir si es un aguafuerte, un linóleo, etc. Como te decía es muy gratificante enseñar esta asignatura.

¿Y en cuanto a su relación con los museos?

No sé si se trata de más de un descubrimiento que de un cambio. Yo los llevo al departamento de restauración del MNAC. Los tratan muy bien y todo lo que ven les gusta, porque ven el paso del tiempo en la obra de arte y se pueden acercar a la historia de la vida de la obra.

Ahora hablemos de tí y tu bagaje, ya que primero hiciste Bellas Artes, donde has podido practicar una serie de técnicas para tu trabajo, sobre todo en pintura. Al final has hecho el camino de la práctica a la teorización ¿cierto?

Sí, pero no, jaja. A mí me gustaba el arte medieval, y en Bellas Artes aquí en Barcelona no se tocaba para nada. Por eso después me matriculé en Historia, por el arte medieval que era lo que realmente me interesaba. Al acabar Bellas Artes sentía que tenía muchos vacíos desde el punto de vista histórico que necesitaba para mi obra, siempre pensando en Bellas Artes que es lo que me ha dado siempre les garrofes (el sustento). Y poco a poco me fui introduciendo más y más. Aunque siempre he procurado estudiar las técnicas artísticas. Porque tampoco hay una tradición fuerte de esta historia de las Técnicas artísticas y conservación vinculada a la Historia del Arte.

Como usuaria de Museos. dinos una exposición que te encantado.

No solo por deformación profesional, a que hizo el departamento de conservación del MNAC en 2012 “El museu explora. Obres d’art a examen” (nov. 2012-feb. 2013).

Y si apelo a tu memoria sentimental, ¿Qué recuerdas de museos o arte en general?

Aunque nací en Barcelona, de pequeña viví en Castelló d’Empúries, y a los 10 años mis padres nos llevaron a mi hermano y a mí a la inauguraron el Museo Dalí de Figueres! Recuerdo toda la parafernalia de Dalí y su mujer, iban con un leopardo, paseando con una correa como si fuera un perro. Yo estuve en eso! Fue alucinante.

Mis padres me llevaban mucho a museos, les gustaba mucho llevarnos aunque no tenían vínculo profesional con el arte. Si íbamos a Madrid recuerdo que nos podíamos pasar todo el día en el Prado. O cuando con 7 u 8 años estuve en las cuevas de Altamira y me impactaron muchísimo… Ya en Barcelona, mi madre me llevaba mucho al Picasso, también lo habían inaugurado hacía poco (entonces se llamaba Colección Sabartés). Al Rocamora de indumentaria.

Al MNAC precisamente recuerdo haber ido una vez, creo que a mis padres no les gustaba el románico (hahaha) y mira ya crecida; por ejemplo, en la sala de Sant Climent de podido estar horas y horas! y al trabajar pintura mural al MNAC voy mucho, salas, reservas, restauración y biblioteca.

Entonces creciste con amor y predisposición al arte…

A los 8 años ya un profesor le dijo a mi madre que yo debería estudiar Bellas Artes, la mujer pobre, se preocupó, recuerdo que me llevó al taller de un artista que era el profe de plástica que tenía en el colegio y cosas así.

Llegamos al final de la entrevista, además de los nuestros nos gusta pediros vuestra aportación, ¿Qué consejo darías a la gente para que realmente disfrute de las exposiciones?

¡Que observe! cómo está hecha la obra, si hay manchas, que se fije en las sombras…
que intente radiografiar la obra, a su manera. Está bien dar un paseo o vuelta de conjunto, pero aún mejor que se detengan en dos o tres obras y se intenten fijar en los detalles. A veces son las pequeñas cosas las que te dan referencias…

Y más ahora que no se le educa a la gente lo suficiente para observar. Además de aprender, hay que motivar que se fijen en las cosas. Hasta que no se aprenda a mirar y se aprenda a ver cómo está hecha una pieza, no se entenderán enteramente las obras.